12. Santiago se despide
Santiago se despide con la solemnidad de un templo y la alegría de una plaza viva. En nuestro último día caminamos sin prisa, como quien no quiere cerrar el libro. Visitamos el sepulcro del Apóstol, donde la piedra guarda siglos de fe y el eco de millones de pasos que, como los nuestros, llegaron buscando sentido.
Al caer la tarde, la ciudad se encendió con la música y el fervor de la novena del Pilar: velas que temblaban como oraciones, tambores que parecían marcar el pulso del alma gallega y una banda que convertía la noche en celebración.
No podía faltar la tuna, con su alegría que desarma la melancolía, cantando en la plaza del Obradoiro bajo las torres barrocas que parecen abrazar el cielo.
Frente a ellas comprendí que el Camino no termina en Santiago: solo cambia de forma. Nos deja una brújula interior, un silencio nuevo y la promesa de volver, con amigos que aún no saben que lo serán. Porque todo peregrino entiende que no se regresa al mismo lugar, sino al mismo asombro.
-
1. En O Grove el mar se escucha y se ve
Escogimos O Grove para conocer mejor Galicia, y pronto descubrí que antes de lanzarse al Camino de Santiago conviene escuchar…
-
2. Crónica de O Cebreiro
Llegamos a O Cebreiro como quien se acerca a un umbral entre la tierra y el cielo. El viento en…
-
3. Crónica del Camino: O Cebreiro – Triacastela
La primera sorpresa al levantarme fue descubrir el cielo de O Cebreiro, intacto, como una bóveda de estrellas antiguas que…

